Alejandro Bestard
CEO de WEL
Hay una realidad que lastimosamente se repite en casi todas las instituciones financieras: el ciclo de evaluación no es lo suficientemente bueno. No es efectivo. No genera los resultados que debería. Lo escuchamos siempre desde Wel. Y esto, aunque no parezca, no es por falta de competencias definidas, ni por falta de políticas, ni KPIs, ni siquiera por falta de tecnología.
El ciclo de evaluación de desempeño no genera los resultados esperados por una razón importante: falta de conversaciones.
Los líderes —muchos excelentes técnicamente— no saben dar feedback. Y no porque no quieran, sino porque nadie les enseñó como hacerlo.
Y ahí empieza el problema.
En bancos y financieras vemos siempre lo mismo:
Y lo más importante: Una mala devolución destruye un buen proceso de evaluación.
No importa cuán ordenados estén los formularios, si la conversación final es confusa, mal hecha o peor, inexistente, el impacto es cero.
En organizaciones donde los líderes aprenden a dar feedback:
Y RRHH por fin puede confiar en que los lideres están teniendo buenas conversaciones con sus equipos. Están cerrando la etapa más importante de la evaluación de desempeño. Y se liberan de un gran dolor de cabeza.
Un gerente de RRHH hace poco me dijo:
“El problema no es la evaluación de desempeño. Los líderes evalúan, hacen el trabajo, completan el formulario. Pero nadie se reúne con su gente después para darle una devolución de resultados, o los que hacen, lo hacen mal. Muchos me dicen que les parece incómodo, que no saben cómo hablar del tema. Algunos directamente entregaban el formulario sin decir nada.”.
Su lucha era profunda:
Después de un ciclo muy caótico, probó algo distinto: una guía de conversación de 10 minutos para todos sus líderes.
Y pasó lo que siempre pasa:
“Me sorprendió que lo único que necesitaban era un guion. La mitad del miedo se fue cuando vieron cómo estructurar la conversación.”
Porque la verdad es muy simple:
No es que los líderes no quieran dar feedback. Es que nadie les da una estructura.
Plantilla de Feedback Efectivo
El líder debe empezar alineando expectativas, no entrando directo a los puntajes. Ejemplo: “La idea de esta conversación es revisar tu evaluación, hablar de tus logros, ver qué podemos mejorar juntos y definir los próximos pasos. No es un juicio, es una oportunidad de crecimiento.” Esto baja defensividad (mayor apertura) y ordena el encuentro.
Antes de hablar de mejoras, es buena idea anclar la conversación en lo positivo:
Ejemplo:
“Tu gestión de clientes fue excelente este semestre. Superaste tus KPIs
y tu equipo dependió mucho de vos para cerrar mes.”
Esto genera apertura para la siguiente etapa.
Aquí el líder necesita claridad, no comentarios vagos como “tenés que mejorar tu comunicación”.
Debe enfocarse en:
La mayoría de los líderes cierra con frases como:
Eso no genera cambio real. Lo correcto sería:
Ejemplo:
“Para el próximo trimestre, agendemos un seguimiento mensual de tus
KPIs. Yo te voy a ayudar a priorizar. Y definamos juntos un objetivo de
mejora del 20% en puntualidad de carga.”
Sin este paso, la evaluación no sirve.
No. Ser buen jefe o gerente no implica saber dar conversaciones difíciles. Es una habilidad que se aprende, no que viene incluida con el cargo.
Falso. Los mejores líderes usan estructuras simples. La naturalidad aparece después de la práctica.
Cuando una empresa, especialmente una institución financiera, se compromete a formar a sus líderes en la práctica de feedback efectivo, el efecto va mucho más allá de una simple conversación. Al mejorar la calidad del feedback, se observa un incremento en el compromiso y la motivación de los equipos, con un aumento de hasta un 15% en el grado de implicación de los empleados, según datos de Gallup. Este fortalecimiento del compromiso se traduce directamente en mejoras en la productividad y el desempeño individual y colectivo.
Además, invertir en el desarrollo de habilidades de feedback contribuye a consolidar una cultura organizacional saludable, donde la confianza entre líderes y colaboradores se ve reforzada.
Porque el cuello de botella no es el sistema. Es la conversación final. Y hasta que eso no mejore, el proceso nunca va a dar todo su potencial.
Plantilla de Feedback Efectivo
Al configurar una evaluación en Wel, RRHH puede activar la opción:
“La evaluación no se considera completa hasta que el líder entregue la devolución al colaborador.”
Esto cambia el juego. Ya no depende del compromiso del líder, ni de recordatorios manuales, ni de presiones de RRHH. El proceso fuerza la conversación y la vuelve un paso natural del ciclo.
RRHH puede ver desde un solo panel:
Esto le da a RRHH algo que nunca tuvo:
Cada colaborador y líder tiene su historial completo:
Esto permite:
Luego de la evaluación, el líder puede crear:
RRHH puede ver todo desde su panel. Ya no hay cuadernos perdidos ni notas dispersas.
Nada de:
Wel convierte un proceso complejo en una experiencia:
Cuando un líder tiene una estructura clara y el sistema acompaña el proceso, la conversación post-evaluación deja de ser un trámite y se convierte en una herramienta de desarrollo real.
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